HOY 85 AÑOS

7 de abril de 1937. Muere Gramsci, tras una prolongada y dolorosa enfermedad, agudizada por los años de reclusión en las cárceles fascistas.

“¡Hay que lograr que ese cerebro deje de funcionar!”, exclamó entre la desesperación y la impotencia el fiscal del régimen fascista ante la corte que estaba juzgando al fundador del Partido Comunista Italiano. La corte, naturalmente, obedeció a su mandato y lo condenó a veinte años, cuatro meses y cinco días de prisión y una considerable suma de dinero en concepto de multa.

Allí pasaría los restantes once años de su vida sólo para ser liberado pocos días antes de su muerte, el 27 de Abril de 1937, cuando múltiples enfermedades agravadas por la falta de cuidado médico habían minado irreversiblemente su salud.

Su larga agonía en las mazmorras del fascismo revela no sólo la bajeza moral del régimen sino también el talante ético de su víctima. Es bien sabido que en múltiples ocasiones Mussolini le hizo saber a Gramsci, con quien había compartido en los años de la Primera Guerra Mundial algunas actividades en el marco del viejo Partido Socialista Italiano (principalmente en el diario Avanti!) su decisión de conmutar su pena y dejarlo marchar al exilio a condición de que el prisionero hiciera llegar su pedido de clemencia.

Gramsci se negó terminantemente a semejante humillación, pagando con su vida la ejemplar coherencia de su conducta.

Atilio Borón

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