Entrevista a Najeeb Amado, secretario general del PC de Paraguay PDF Imprimir E-mail

(Por Sonia Winer, UBA-CONICET)

Najeeb Amado es, además, coordinador del Espacio Unitario-Congreso Popular (EU-CP), que reúne partidos de izquierda y movimientos sociales en Paraguay.

 



La movilización y articulación de diversos sectores de las clases subalternas paraguayas en las últimas décadas estuvo caracterizada por el liderazgo de una dirigencia campesina (1), la cual fue acumulando experiencias que se tradujeron en sucesivas iniciativas de articulación con otros actores sociales como clases medias urbanas, un sindicalismo débil y fragmentado, y partidos de izquierda diezmados por las persecuciones hacia sus referentes (cabe destacar que, por ejemplo, durante mas de seis décadas de hegemonía colorada, el Partido Comunista Paraguayo solo pudo actuar de manera legal y pública durante 15 días del año 1936 (2).

Con una transición hacia la democracia representativa “tutelada” por las propias Fuerzas Armadas y los partidos políticos tradicionales en 1989 (3), emergerán también una diversidad de movimientos sociales (4), que confluirán en espacios como el del Congreso Democrático del Pueblo (5), a comienzos de milenio, interpelando a las clases dominantes entronizadas tanto en el poder político como en el económico. Anticipándose entonces la alternancia en el ejecutivo plasmada en las elecciones del 20 de abril de 2008. Momento que conduce a una reconfiguración dinámica de las alianzas intra-clases así como a la multiplicación de actores en el escenario político-social que complejizan el análisis de la coyuntura actual (6), debido a que, con la asunción de un gobierno progresista (7), liderado por Fernando Lugo, proliferan las divisiones, pero también los intentos de confluencia, sobre todo entre movimientos campesinos y partidos políticos de izquierda, hoy traducidos en iniciativas que nos interesa indagar como la del Congreso Unitario-Espacio Popular (8), y el denominado Frente Guasu (9).

 

¿Cuál es el análisis que realiza usted del periodo que precede a la llegada de Fernando Lugo al gobierno y ante qué coyuntura política surgió la iniciativa de crear un espacio que contuviera a los principales frentes sociales y campesinos y los partidos de izquierda?


La iniciativa surgió luego de un periodo en el que, durante la administración colorada de Nicanor Duarte Frutos (2003-2008), se había reorganizado el aparato represivo estatal y paraestatal con la generación de comisiones de seguridad civil (denominadas “comisiones garrote”) que funcionaron en connivencia con la policía nacional y la fiscalía dependiente del Ministerio Público. En ese momento, el nivel de represión sobre el movimiento popular se multiplicó de manera sumamente preocupante, iniciándose una serie de procesos judiciales a centenares de dirigentes campesinos e incrementándose la cantidad de lideres asesinados (10), hecho que interpelaba nuestra capacidad de resistencia y nos conducía forzadamente a repensar nuevas estrategias de participación y organización política.


Por lo tanto, la situación abonó una especie de repliegue -pero también el inicio de un proceso de reformulación- de las fragmentadas fuerzas del campo popular, lo que coincidía temporalmente con una profundización del descontento general de la sociedad.


Nosotros interpretamos que la mayoría de la población empezaba a sentir en carne propia, no solo el agotamiento de un modelo de Estado Oligárquico hegemonizado por la cúpula del Partido Colorado (11), sino también los efectos de una mafia transversal y de una economía signada por capital transnacional que impactaba negativamente en todos los sectores corroyendo la administración pública, el Poder Judicial, el Legislativo, y profundizando la crisis que oscilaba entre una oligarquía retrograda y otras más “modernizada” cuyo objetivo en definitiva era atraer inversiones de capitales y continuar con el proyecto neoliberal.


Es en este contexto de politización de clases medias y sectores urbanos -hasta entonces con menor grado de movilización-, de un hastío generalizado de la política “tradicional” colorada y liberal, y de una fuerte represión en el campo, surgió la figura de Fernando Lugo enarbolando la bandera de la lucha contra la corrupción estatal (centrados los reclamos -en ese momento- sobre una Corte Suprema claramente afín a los caprichos presidenciales nicanoristas) y asumiendo un fuerte compromiso al encabezar las grandes marchas de protesta realizadas en aquellos tiempos.


La popularidad de su figura lo condujo al triunfo electoral del 20 de abril de 2008, pero el problema que se visualizaba era que asumía la titularidad del Ejecutivo sin contar con una fuerza sólida que pudiera llevar adelante un proyecto político verdaderamente transformador. Quizás deba comprenderse a la APC como una coalición meramente electoral que logró la tan ansiada alternancia luego de mas de seis décadas de hegemonía colorada, gracias, en parte, a la capitalización del terremoto generado por la decadencia de un “Estado Sociedad Anónima” y de un descontento masivo.


Conscientes de los condicionamientos que arrastraba Lugo al llegar a la presidencia sostenido por un conglomerado sumamente heterogéneo que incluía desde el PLRA hasta varios partidos de izquierda, la fragilidad de ese proyecto se evidenciaba a la hora de elegir los miembros de su gabinete, puesto que los sectores tradicionales de poder reaccionaron de manera veloz y comenzaron las conspiraciones de la derecha para recuperar todo el poder en el menor tiempo posible. Intentos que se profundizaron durante el año pasado y comienzos de este 2010.


Fueron precisamente esta continuidad sistemática de ensayos de deslegitimación del proceso de cambio y de destitución presidencial a través de la figura de juicio político manipulada por un Congreso opositor, sumado a los rumores de bolsones golpistas dentro de las Fuerzas Armadas, los que removieron las conciencias de las dirigencias políticas de izquierdas (con posiciones disímiles) para comenzar a generar espacios de intercambios. Una iniciativa que surge primero en las bases del interior del país, en el Departamento de San Pedro (el mas empobrecido), y que se constituirá formalmente con la conformación del Espacio Unitario-Congreso Popular (EU-CP) el 19 de junio de 2009 en Asunción -integrado por el Partidos Comunista Paraguayo, el Partido Convergencia Popular Socialista, Partido Popular Tekojoja, Partido Movimiento al Socialismo, Partido del Movimiento Patriótico y Popular, y los Frentes Social y Popular, y Frente Patriótico Popular-.


Hubo una coincidencia de análisis entre nosotros de que, a pesar de las diferentes posiciones respecto de la gestión de gobierno luguista, los peligros que amenazan en la actualidad a la democracia son mayores y además nos encontramos frente a una coyuntura particularmente favorable para las organizaciones progresistas. Coyuntura que genera una oportunidad casi única en nuestra historia política y por la que decidimos conformar este espacio.


¿Cuál es la modalidad de funcionamiento que adoptó el Espacio Unitario-Congreso Popular (EU-CP), qué ejes y acciones se propone desarrollar, y cuáles son las expectativas que atraviesan a las organizaciones que lo componen respecto al futuro del país?


El EU-CP se articuló en torno a tres ejes programáticos: la profundización de la democracia; la defensa de la soberanía nacional (entendida esta en términos políticos, económicos, energéticos, alimentarios, territoriales y culturales); y la reforma agraria integral con protagonismo campesino.


En su último congreso se aprobó un plan de acción encabezado por la organización de una Jornada Nacional de Lucha por los Cambios, que se llevó adelante del 10 al 14 de agosto del 2009. Allí se movilizaron más de 25.000 compatriotas en catorce de los diecisiete Departamentos del Paraguay, nucleados por el reclamo de defender y profundizar el proceso de cambio que atraviesa nuestra nación, apelando a la necesidad de extender la democracia participativa y la reforma radical del Poder Judicial.


Ante estos planteamientos, nosotros consideramos que los partidos de derecha y de los sectores económicos de poder -sobre todo empresarios y latifundistas sojeros y ganaderos- evidenciaron no solo una falta de voluntad para debatir sobre democracia, sino una clara ausencia de elementos novedosos que aporten soluciones a los graves problemas sociales de la población.


A partir de esas grandes movilizaciones, el EU-CP se instaló como un actor relevante del escenario político nacional y se empezó a consolidar la modificación mas significativa que ha operado en el Paraguay en materia de sujeto político, puesto que hasta ese momento había sido monopolizado por sectores pertenecientes a los grupos tradicionales de poder.


Nuestra modalidad operativa de funcionamiento se basa en una Mesa Ejecutiva integrada por los cinco partidos y los dos frentes sociales que lo integramos, con una coordinación general, al tiempo que, en cada región del país, se han ido conformando espacios unitarios departamentales que actúan con cierta autonomía incorporando a movimientos locales al proceso de construcción y acumulación de fuerzas.


Durante todo este periodo, sin embargo, los sucesivos ataques -especialmente mediante campañas de prensa de medios monopólicos asociados con las clases dominantes paraguayas- nos fueron advirtiendo sobre la necesidad de repensar la dimensión unitaria requerida para confrontar con los grupos históricos de poder.


Entonces el mismo presidente Fernando Lugo, agobiado por las amenazas destituyentes, convocó a una reunión de todos los sectores progresistas y de izquierda que tenían alguna cercanía con el gobierno. En ese encuentro participamos miembros del EU-CP y de la APC (ya sin el PLRA que había salido de la Alianza) consesuándose en el mismo una serie de reuniones, actos masivos, y el compromiso real de una articulación mas sólida de fuerzas democráticas y progresistas en base a experiencias compartidas.


En la actualidad, visualizamos un nuevo escenario en el que interpretamos que el centro, se encuentra más inclinado hacia la izquierda que en el 2008.


Consideramos que el EU-CP tiene grandes perspectivas de consolidarse como bloque de izquierda, con un decidido protagonismo dentro de una alianza mayor que permita forzar cambios progresivos, pero también radicales y democráticos. Supongo que esta mirada se debe a que nuestra relación con Fernando Lugo se ha vuelto bastante fluida en los últimos meses, a partir de una serie sistemática de encuentros para debatir sobre la coyuntura política y los avances y trabas del gobierno y del proceso de unidad progresista.


La visión predominante en el EU-CP es la de generar reformas con la mayor audacia posible con el fin de obtener una escena más favorable al crecimiento del movimiento popular. La complejidad radica en que las transformaciones se generan desde el gobierno y desde la movilización en las calles.


Ahora existen dos elementos que se buscan y complementan para avanzar favorablemente y trascender al 2013: la unidad entendida como componente estratégico, por un lado, y la confianza de Lugo para comprender a las organizaciones del campo popular como su base de poder y legitimidad, por el otro.


En cuanto al primero, el 20 de marzo del presente año daremos a luz al Frente Guasu (palabra que significa “grande” en la lengua guaraní ), producto de la articulación de fuerzas progresistas y con el que se pretende articular a movimientos y partidos de izquierda, así como también a grupos e individualidades que comprendan la dimensión unitaria requerida para confrontar los intereses hegemónicos de los grupos que siempre han tenido el poder en nuestro país. Aprovechando para interpelarnos respecto de nuestras propias prácticas, muchas veces viciadas por la inmadurez y un excesivo sectarismo. En consecuencia, apostamos juntos a poder resignificar propuestas, a un proceso de auto depuración que nos permita reconfigurar al campo popular y a formar una dirigencia a la altura de las demandas nacionales históricamente postergadas.


¿Qué papel se encuentra ejerciendo en este momento dentro del EU-CP y el nuevo Frente Guasu, y cuál es el análisis personal que le merecen los posibles escenarios políticos a plantearse en las elecciones municipales que se avecinan?


Yo desempeño momentáneamente la tarea de coordinar la Mesa Ejecutiva del EU-CP, al tiempo que, como responsable del Secretariado del PC py, formo parte de la coalición que está impulsando la creación del Frente Guasu. Siento que el escenario político nacional se ha desbloqueado a partir de abril de 2008, cuando vivimos un auge de crecimiento de los niveles de organización de las clases subalternas en un contexto signado por amenazas como también oportunidades. En ese marco, las elecciones municipales a realizarse en Paraguay el próximo noviembre de 2010, se presentan como una especie de experiencia plebiscitaria para el gobierno e incluyen un verdadero desafío para medir los avances del proceso democrático.


Entiendo que las candidaturas del campo popular tienen la obligación de llegar a la contienda electoral lo más unificadas posible, como para avanzar en la lucha por espacios de poder institucional que nos permitan plantear con mucha más fuerza y cohesión una necesaria Asamblea Nacional Constituyente con miras al 2013. Y digo necesaria en tanto herramienta fundamental para asegurar la continuidad y profundización del proceso de cambios pues, en otros países de la región, ha sido lo que ha permitido modificar verdaderamente y por la vía democrática las relaciones de poder.

 

¿Cuál es la posición del EU-CP respecto de los acuerdos de cooperación seguritaria ratificados en el mes de marzo entre Fernando Lugo y el gobierno colombiano de Uribe Vélez y qué desafíos afronta el espacio para el 2013?


La continuidad y profundización de la cooperación con Colombia (12), en el ámbito de la seguridad interna está poniendo en jaque la acumulación y consolidación de fuerzas en el campo popular. En este sentido, desde el EU-CP nos pronunciamos en contra de la colombianización del Paraguay y nos oponemos a este tipo de permisos. En virtud de la correlación de fuerzas, hemos realizado algunas concesiones en materia de política económica, sin embargo, de ninguna manera podemos admitirlas en el ámbito de la seguridad interna debido a que la penetración colombo-estadounidense implicará mayor represión y criminalización de la lucha social (13).


Es pertinente destacar que la ideología difundida -principalmente- por la administración uribista en la región en ese sentido cuenta con tres puntas de lanza institucionales en el Paraguay: el Ministerio del Interior, el Ministerio Público, y el Poder Judicial.


Al mismo tiempo, conviene resaltar la firmeza antiimperialista expresada en las declaraciones del Ministerio de Defensa Nacional Bareiro Spaini (14), que en estas semanas ha protagonizado sendas defensas de la soberanía cuestionando el asesoramiento colombiano y la intromisión de la embajadora norteamericana Liliana Ayalde en asuntos de orden estrictamente interno del país.


Momento en que se produjeron dos hechos que guardan vinculación con el proceso de democratización paraguayo: la condecoración por parte del gobierno al Presidente del Partido Comunista Paraguayo, camarada Ananías Maidana, y la condecoración por parte del gobierno argentino (a través de su Ministra de Defensa Nilda Garré) a Bareiro Spaini. Enfoques que debemos aprovechar y que intentaremos resignificar desde este marzo con el Frente Guasu, a través de una decidida campaña por la soberanía y contra el asesoramiento colombo-norteamericano, avalado por uno de sus máximos colaboradores locales, el Ministro del Interior Rafael Filizzola.


No es poca cosa lo que nos espera: defensa y afianzamiento de la democracia, mayor eficiencia en la aplicación de políticas sociales, necesidad de avanzar en una justicia tributaria redistributiva, consolidarnos como alternativa real en las próximas elecciones municipales, y prosperar en la democratización de la gestión pública desplazando a los grupos de poder incrustados en espacios burocráticos y todavía relacionados con el gobierno. No podemos dejar que la derecha continúe con su plan desestabilizador, paralizando al gobierno o intentando fraguar un juicio político, porque aunque éste nos se concrete, estos grupos pretenden instalar en toda la población -y arribar al 2013- con la sensación extendida de que derecha e izquierda son la misma cosa, para así estrecharnos brutalmente nuestro horizonte histórico.


Estos son algunos de los desafíos que afrontamos y estamos decididos a asumirlos con la mayor madurez, responsabilidad, combatividad, y lucidez posible.

 

 

Notas:

(1) Ver A. GARCIA, «El minifundio en el proceso agrario del Paraguay. Hacia un nuevo proyecto de desarrollo rural», en RIVAROLA (ed.), Estados, campesinos y modernización agrícola, Asunción, CPES, 1982.


B. MELIA, «Y al final ¿qué es un campesino paraguayo?», Acción, n° 202, www.uninet.com.py


R. FOGEL, Avances teóricos en la explicación de los movimientos sociales, Asunción, Comité de Iglesias para ayudas de Emergencia (CIPAE), 1982.


Q. RIQUELME, Los sin tierra en Paraguay, Buenos Aires, CLACSO, 2003.

(2) Ver GRUPO MEMORIA, Forjando el ideal comunista. Memorias de Antonio Maidana, Asunción, Arandura, 2009.


(3) Sobre este tema se recomienda M. A. RIQUELME, Stronismo, golpe militar y apertura tutelada, Asunción, CDE, 1992.


(4) Ver: M. PALLAU y G. ORTEGA, «El nuevo escenario de disputa de los intereses populares», OSAL, octubre de 2008. Para información actualizada sobre esta temática se recomienda navegar las siguientes paginas web:

www.cde.org.py y www.baseis.org.py


(5) Desarrolladas en el libro de Q. RIQUELME, «Los sin tierra ... », op.cit. Y analizadas en S. WINER, «Las Políticas de Seguridad y Defensa en Paraguay: perspectivas y desafíos frente al nuevo escenario político», en Revista Esbocos. Revista do programa de pos-gradacao em historia da ufsc n° 20, Florianópolis, 2009, http://produccion.fsoc.uba.ar/paraguay/producciones.htm


(6) Donde coexisten 5 partidos de izquierda –Partido Movimiento Hacia el Socialismo, Partido Convergencia Popular Socialista, Partido Popular Tekojoja, Partido Comunista Paraguayo y Partido del Movimiento Patriótico y Popular, mas frentes como el Social y Popular y el Patriótico Popular, estos últimos conteniendo una multiplicidad amplia de diversos sectores de la sociedad civil, campesinos, sindicales, de izquierda, etc.


(7) Definido así en tanto no accede al poder como expresión directa de las clases dominantes, aunque presentan tensiones endógenas, pugnas internas, y diferentes niveles en la radicalidad de las reformas institucionales y económicas en materia democrática.


(8) Ver http://www.paraguaymipais.com.ar/politica-paraguaya/2009/12/pronunciamiento-de-la-

izquierda-paraguaya-desde-buenos-aires/


(9) Para lectura del Documento Político fundacional del Frente Guasu ver

www.observatorioporlapaz.org


(10) Sobre este tema se recomienda la lectura de: CODEHUPY, Informe Chokokué, Asunción, 2007.


(11) En complicidad con las dirigencia del Partido Liberal Radical Auténtico –PLRA- y del Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos –UNACE- liderado por el general golpista Lino César Oviedo-.


(12) Sobre este tema se recomienda la lectura de la ponencia presentada en el Congreso ALAS 2009 en Buenos Aires titulada «La institucionalización de la violencia en las tendencias hemisféricas seguritarias: el caso del operativo Jerovia en Paraguay», en www.observatorioporlapaz.org


(13) Ver comunicado de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay en

http://www.cde.org.py/ww1/index.php?option=com_content&view=article&id=127:

comunicado-de-la-codehupy&catid=35:comunicados


(14) Ver http://www.abctv.com.py/politica/frente-guasu-repudia-interpelacion-a-bareiro-spaini-

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Viernes, 10 de Septiembre de 2010

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